06 febrero, 2002

Correo Ilustrado, La Jornada

México, D.F. miércoles 6 de febrero de 2002
Fuente: Correo ilustrado, La Jornada
No lo abandonaremos, dicen estudiantes al general Gallardo

Señora directora: El encierro del general José Francisco Gallardo representa un agravio a la libertad de expresión y de investigación, pero sobre todo a los derechos humanos. Cada día que pasa Gallardo en prisión se pone en duda la voluntad del gobierno para defender los derechos humanos y poner fin a la impunidad.
Asimismo, queda más manchado el honor y el prestigio que debiera tener el Ejército Mexicano, honor que sólo puede recuperar con la liberación y resarcimiento de daños al general Gallardo, tal como lo pide la CIDH, además de reformar integralmente al instituto armado, dándole un carácter de respeto a los derechos humanos y supeditado a la vigilancia de civiles y a su servicio, cosas por las que ha luchado el general y por las que hoy se encuentra encerrado.
Adicionalmente, el general ha impugnado la existencia del fuero de guerra, que es un instrumento de impunidad y encubrimiento para altos mandos militares y algunos subordinados que llevan a cabo crímenes de lesa humanidad, como los acontecimientos en la llamada guerra sucia, cuyos ejecutores se amparan en el fuero y se enorgullecen de sus torturas, desapariciones y asesinatos cobardes. Del mismo modo el fuero de guerra ha servido para acallar voces disidentes, críticas y pensantes dentro del Ejército como la del propio Gallardo, a quien han sometido a juicios parciales a conveniencia de los altos mandos.
La lucha del general ha abierto las puertas al cuestionamiento y a la crítica hacia una institución tan encerrada en sí misma como el Ejército. Ha sido un ejemplo de honor y dignidad al no aceptar la libertad a cambio de admitir culpas o retractarse de sus ideales. Es un ejemplo de valentía y entereza como lo fue Digna Ochoa y como ha sido la lucha de personas como doña Rosario Ibarra de Piedra, que no han cesado en la búsqueda de la verdad y la justicia.
Verdaderos ejemplos a seguir, al igual que la familia del general, que ha tenido que soportar y luchar contra difamaciones, espionaje, amenazas, intentos de secuestro, agresiones físicas y atentados contra su vida, que no han podido ni podrán doblar su voluntad ni acabar con su espíritu de lucha. A todos ellos les decimos que no están solos y, así como Emile Zola y la sociedad progresista francesa apoyó al capitán Alfred Dreiyfus en la búsqueda de la libertad y la justicia, nosotros no descansaremos hasta lograr la libertad del general Gallardo y de todos los presos de conciencia.
El gobierno de Vicente Fox debe dar muestras claras de respeto a los derechos humanos, dejar de menospreciar los acuerdos internacionales firmados y ratificados por México y liberar al general Gallardo, aclarar los crímenes del pasado y castigar a los culpables, no dar salidas falsas como el indulto "humanitario" a los campesinos ecologistas, proteger a los defensores de derechos humanos, aclarar el homicidio vil y cobarde de Digna Ochoa y acabar con la impunidad que lo provocó.
General Gallardo: estamos orgullosos de usted y su entereza; no decaiga, no lo abandonaremos. Usted nos ha puesto el ejemplo de pelear hasta el final por los ideales, por el respeto a los derechos humanos y por una sociedad más justa.


Por la FCPS-UNAM: Daniel Tacher, Mónica Cruz, Evelyn Pineda, Josué Bermudez y Martha Peral Salcido

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