30 septiembre, 2008

1968-Roberto Josué Bermúdez

La movilización estudiantil en México como proceso de cambio social. Roberto Josué Bermúdez

El 68 Mexicano es un ejemplo de cómo la sociedad movilizada, la sociedad que se deja ver y oír puede lograr transformaciones relevantes en los procesos históricos de los países. El estudiantado movilizado, evidencio a un sistema autoritario, un sistema excluyente, que no era, como el mismo sistema presumía, una formula perfecta aglutinadora todas las fuerzas políticas y sociales en pro de los ideales de la revolución mexicana.

Dejó de manifiesto la falta de garantías individuales y la antidemocracia vivida en el país, mostrando al mundo el rostro más represor del partido hegemónico. Es sistema al querer dar una lección y callar para siempre a la disidencia, y desaparecerlos del mapa, les dio una proyección y un eco que sentarían las bases de un México más democrático.

El movimiento tomo las calles por asalto, con la palabra libertad como estandarte, innovando en nuevas formas de lucha y de contacto con la población. Rompe con moldes prefabricados y abre nuevos esquemas culturales.

Es la primer gran cuarteadura a la dictadura perfecta, vendrían otras más, el 85 cuando este sistema en crisis se vio arrevesado por las circunstancias y por la sociedad civil organizada, el 88 y por supuesto el 94, que rompe con la ilusión neoliberal de un país prospero y moderno, estos hechos son los que logran el derrumbe del viejo y caduco sistema priista, son los que logran que en el país haya una mayor libertad expresión. Innegable la pluralidad de voces existentes en la actualidad en diversos medios de comunicación, comparado con la línea única dictada en el pasado por gobernación, una mayor apertura democrática, el mapa electoral se abrió a nuevas opciones partidistas aunque desgraciadamente sin ideales definidos y extremadamente pragmáticas.

El 68 como otras coyunturas abrieron las puertas y pusieron los cimientos para que los ciudadanos tuvieran mayores derechos y libertades, los cuales en la actualidad muchas veces no se ven ejercidos, vaya paradoja: por el excesivo individualismo y la enajenación reinante en los tiempos actuales. Los medios de comunicación tienen mayores oportunidades de expresar visiones plurales de la realidad sin recibir la coerción del gobierno, en cambio se autolimitan a cambio de concesiones o por intereses económicos comunes con los gobernantes en turno.

El autoritarismo y los vicios del pasado siguen asomándose y damos grandes retrocesos, Oaxaca, Atenco, la censura a Aristegui, el militarismo, los cacicazgos sindicales, y el abuso de los medios de comunicación para denostar a l contrincante como se hizo en el 68 son muestra de ello.

Hay muchas razones para que la sociedad de hoy use su voz y siga el ejemplo de búsqueda de cambios que nos dejo la generación de los 60s, sobre todo la juventud. La inmensa corrupción, el rezago educativo, la inequidad social, las violaciones a los derechos humanos, la inseguridad y la falta de justicia social son algunas de ellas.

Los jóvenes 68ros tenían ideales, sueños ejemplos a seguir, el Che, Ho Chi Min, la revolución cubana, Martín Luther King entre otros. Hoy hay muchas coyunturas que pueden despertar el hambre de libertad y de justicia, los diferentes gobiernos y movimientos de izquierda en America Latina, la búsqueda por otro mundo posible, las luchas indígenas, la oposición contra el neoliberalismo salvaje y por las soberanías de los pueblos, estos y muchos mas acontecimientos pueden generar esto. Nosotros como profesores debemos apoyar a que el interés sobre estos y otros temas sociales permeen en la juventud.

Es preocupante la falta de visión histórica de muchos jóvenes, que cuando se les pregunte en clase que a que personaje histórico admiran mas contesten que a Hitler, lo cual se debe creo yo al desconocimiento y falta de otros referentes históricos del pasado y actuales. Que los grupos de lumpenes como los porros se vean fortalecidos gracias a la falta de valores de una parte de la juventud y que decir de otros grupos como el narcotráfico que hacen de esto su caldo de cultivo.

Hoy mas que nunca hay que tener una visión hacia delante, estar concientes que lo que hagamos ahora tendrá repercusiones para el futuro, en el país y como individuos. Esta visión es parte del legado del 68, el futuro es nuestro, exijamos lo imposible.

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